sábado, 29 de marzo de 2014

En casa

Contaminada ya por nuestro mundo, pienso en todo lo vivido y sonrío. Buena señal. Allí no siempre tuve esa sonrisa, incluso muchas veces quise volver. 

Ya estoy en casa, en mi cama. Demasiado vacía, por cierto. He visto a mis familiares y a mi perrita Luna, creo que es en la que más he pensado. Allí los perros viven en la calle, comen basura y conviven con vacas, cabras, incluso camellos o elefantes y aún así tienen energía para jugar, correr y venir a pedirte alguna que otra caricia.
Exactamente igual que las personas.

Siento que lo que siento es un caos, un vaivén de sensaciones ordenadas relativamente. 
Siento alegría de haber vivido lo que he vivido, por que me enriquece, por que es vida, por que está ya grabado en mi. 
Siento una sensación de tristeza por que he vuelto, volver es rutina. 
Y siento que todo sigue igual, que el mundo no cambia, que todo gira en el mismo sentido y que todo se mantiene estable. 

Todo lo que pueda decir, contar, escribir o intentar transmitir acerca de la India se queda en nada. Nada de lo que diga va a ser suficiente. Nada va a expresar exactamente como huele, como se ven las cosas, como se vive, como se habla, como se mira a los ojos o como se pide una limosna o se intenta engañar al turista (que seguro que lleva el bolsillo lleno de billetes). 

Aún así lo voy a intentar. Por que vale la pena y recomiendo a todo el mundo ir. Dos semanitas bastan. Por que es algo único y todas las cosas únicas de la vida merecen que las vivamos. 

India es un país de contraste. De lo más rico del mundo, a lo más pobre. En una sola ciudad. En unos pocos kilómetros. Y la mayoría viven felices con lo que les ha tocado, y se alegran de verte y son amables contigo y te ayudan. Podrían enseñarnos tantas cosas que abruma. 

Yo espero haber absorbido el máximo, que mi vida tenga más sentido aún si cabe, que mi felicidad sea más completa aún si cabe, y que en mi futuro mis hijos crezcan valorando cada pequeño gesto, saludo, sonrisa y momento feliz, tengan lo que tengan, vivan donde vivan y sean lo que sean. 

Por que eso es India.








viernes, 7 de marzo de 2014

Nos vamos

Empecé este blog hablando de mi gran aventura, dos viajes. En uno llevo viajando dos meses, los mejores meses de mi vida, y sólo una mínimísima parte del camino. El otro empieza ya. 



Es siete de marzo. Todos solemos tener un número. Si tuviera que elegir sería el siete. También tu elegirías el siete. Siete veces siete son los años que pienso estar como mínimo a tu lado. Siete días a la semana pienso decirte lo mucho que te quiero, sin hablar, no me hace falta. Y siete mil veces al día sonrío pensando en ti. 



Nos vamos. Y siento unos nervios raros, ocultos bajo mi piel, que solo cuando estoy contigo se calman. Por que tu me calmas, y por que contigo nada puede ir mal. 

La mochila está cargada por todo lo que aconsejan que hay que llevar. ¿Me he pasado? Pienso mil veces al día. ¿Faltará algo? Pienso otras mil. 

Llevo la medicación. Llevo lo mínimo necesario para el aseo, incluida una toalla. Llevo un mini saco de dormir que me encanta y me ha dejado una de mis mejores amigas (Clara, siempre estás ahí, gracias). Llevo 1 pantalón, 4 camisetas, 7 braguitas, 1 sujetador, 5 pares de calcetines. Más la muda puesta. Algunas chocolatinas, unos pocos lotes de lápices de colores y una carpeta con toda la documentación. Una bolsa de tela de cuerdas, de lo más cómodo para todos los días y la riñonera, imprescindible para guardar lo más valioso, el dinero. Mi 'amoryconfianza' lleva prácticamente lo mismo. Además de una cámara a estrenar que será nuestro juguetito principal, un ipod cargadísimo de música y el valiosísimo ebook, cargado también de buenas lecturas, otro de los imprescindibles para un viaje a la India.




Mochila y bolsa de diario, riñonera y ropa.

Bolsa de aseo, medicación, crema para el sol... 

















Tenemos la primera noche de hostal en Nueva Delhi, y el primer billete de tren nocturno que une Nueva Delhi con Bikaner. Tenemos miles de consejos que nos van a venir de perlas, compañeros de trabajo, amigos... todos tenemos a alguien que ha viajado a la India, aunque a mi madre le parezca el destino más raro del mundo. 


Y tenemos unas ganas inmensas de llegar, de sentir ese olor que dicen que te pega en la cara y que marca un antes y un después, de ver esa cantidad de gente que abarrota Nueva Delhi y que está esperando ansiosa para sacar hasta la última rupia de tu bolsillo. Y de miles de cosas más que espero ver, disfrutar, sentir y grabar en mi memoria para siempre.



Y a partir de ahora este será mi blog.









Un diario de viaje en blanco en el que describir cada sensación, momento, lugar mágico y todo lo que pase por mi cabeza loca. A la vuelta, prometo contar todo...





o casi todo.


P.d.: Vero, muchas gracias por cederme tu mochila. Sé que la llevaste en una experiencia vital para ti, que sufriste y te superaste día a día con ella. Yo voy a hacer lo mismo, y te la voy a traer cargada de mi propia experiencia vital. Quiero que nos una, como un cordón entre cuñadas que hará que siempre tengamos algo que compartir. 
Gracias!



¡¡Namaste!!